Trastorno por Deficit Atencional e Hiperactividad

Déficit de atención

 

Sobre el Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad

Un estudio reciente realizado por CEAP (Centro de Estudios y Atención a las Personas vinculado a la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez) señala que la información disponible en internet (google) sobre el  trastorno por déficit atencional/hiperactividad (TDAH) no es confiable.

El estudio concluyó que hay desinformación tanto sobre qué es y cómo se trata el trastorno.

Este espacio informativo intenta ayudar a revertir esta situación. La información contenida aquí deriva principalmente de revisiones científicas comprehensivas recientes sobre este tema, y otras fuentes de información que nos parecen confiables (ver todas las referencias al final de este artículo).

 

¿Qué es el TDAH?

El diagnóstico de déficit atencional como tal es una etiqueta para decir que alguien tiene un conjunto de comportamientos problemáticos o “síntomas”.  No pretende explicar por qué se dan los síntomas, sino solo señala que hay síntomas.

Según un conocido manual diagnóstico (DSM-5), los síntomas más comunes se refieren a inatención y a la hiperactividad o impulsividad que interfieren con el funcionamiento social, académico, o laboral (en el caso de adultos). La mayoría de los síntomas se observan en más de un contexto (ejemplo, casa y escuela), y en niños deben observarse al menos 6 síntomas por más de 6 meses.

Algunos síntomas típicos de inatención son:

  • No presta atención a los detalles o comete errores por descuido.
  • Tiene dificultad para mantener la atención.
  • Parece no escuchar.
  • Tiene dificultad para seguir las instrucciones hasta el final.
  • Tiene dificultad con la organización.
  • Evita o le disgustan las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
  • Pierde las cosas.
  • Se distrae con facilidad.
  • Es olvidadizo para las tareas diarias.

 

Estos son algunos síntomas típicos de la hiperactividad e impulsividad:

  • Mueve o retuerce nerviosamente las manos o los pies, o no se puede quedar quieto en una silla.
  • Tiene dificultad para permanecer sentado.
  • Corre o se trepa de manera excesiva; agitación extrema en los adultos.
  • Dificultad para realizar actividades tranquilamente.
  • Actúa como si estuviera motorizado; el adulto frecuentemente se siente impulsado por un motor interno.
  • Habla en exceso.
  • Responde antes de que se haya terminado de formular las preguntas.
  • Dificultad para esperar o tomar turnos.
  • Interrumpe o importuna a los demás.

 

Actualmente el diagnóstico es subjetivo. No existen pruebas de laboratorio ni exámenes clínicos que permitan realizar un diagnóstico objetivo.

El diagnóstico se realiza sólo en base al reporte de un informante (por ejemplo, el reporte de los padres o profesores) por lo que muchas veces este trastorno se otorga en forma injustificada (en rigor, dado que no hay una base objetiva para realizar el diagnóstico, es difícil determinar cuándo el diagnóstico se otorga en forma justificada. La evidencia actual apunta a que los especialistas tienden a NO coincidir en el diagnóstico).

Actualmente se desconoce tanto el origen como curso de este trastorno. Probablemente los problemas de atención e hiperactividad surjan de la interrelación entre un individuo y la situación o “ecología” en la que vive, que incluye:

        1. Factores biogenéticos: El sistema nervioso central de un individuo, cuyo funcionamiento depende fuertemente de factores genéticos heredados.
        2. Factores psicológicos: Cómo un individuo experimenta y actúa en las situaciones que vive (en su familia, en la escuela, en el trabajo, etcétera).
        3. Factores socioculturales: Qué tipo de prácticas y tecnologías hemos desarrollado como sociedad para favorecer el desarrollo de capacidades humanas. Aquí resaltan nuestras prácticas de crianza/educación a nivel familiar y escolar, pero también hay condiciones macro como la pobreza (no solo material, sino también la “pobreza de tiempo”!).

¿Cómo tratar el TDAH?

Cada caso requiere una evaluación individual antes de acordar un plan de tratamiento entre el consultante (junto a su familia, si se trata de un menor) y un equipo profesional. La evaluación debiera considerar los diversos factores que pueden estar contribuyendo a que se generen los síntomas que típicamente se observan.

En términos muy generales, debiera partirse por intervenciones psicológicas y familiares, que son efectivas y sin efectos secundarios, y complementarse con otras intervenciones educativas y sociales. Los fármacos debieran utilizarse en algunos casos de sintomatología severa, por tiempo limitado, mientras se gana tiempo para organizar otras ayudas que requieren mayor trabajo.

Los medicamentos (como Ritalin, Aradix, Concerta, Abretia) no deberían ser la primera opción de tratamiento en ninguna edad. Revisar junto a su médico la continuación de la administración de medicamento luego de 4 semanas. En ningún caso usar estas drogas de forma ininterrumpida por más de un año, según recomendación del ISP.

¿Son buenos o malos los medicamentos como el Ritalín?

Los medicamentos comúnmente administrados para disminuir síntomas de desatención e hiperactividad no son ni buenos ni malos (a base de metilfenidato y/o atomoxetina). Pueden ser una ayuda estratégica útil de corto plazo, mientras se gana tiempo para organizar ayuda alrededor del consultante.

Efectividad de los medicamentos: Mientras más tiempo pasa menor es la efectividad de las drogas. En el corto plazo hay consenso de que son muy efectivos, en especial para la inatención. No existe evidencia (experimental) de que los estimulantes como el metilfenidato (Ritalin) sean efectivos después de 4 semanas de uso. Hay estudios que muestran que los resultados son insignificantes después de 14 meses,  y hay evidencia de que su efecto es adverso luego de 3 años.

Riesgos de los medicamentos: De acuerdo al ISP, y respecto del metilfenidato, se han reportado efectos secundarios graves tales como: paro cardiaco, hipertensión, vasculitis cerebral, infarto al miocardio y taquicardia. A nivel dermatológico se ha observado alopecia, eritrodermia, excoración de la piel y erupciones cutáneas. Además, obstrucción gastrointestinal, pérdida de apetito, vómitos y náuseas. Entre los síntomas psiquiátricos se describe euforia, delirium, confusión, psicosis tóxica y alucinaciones.

Los efectos secundarios leves tales como la pérdida de apetito o insomnia pueden ser típicamente bien manejados. Consulte con su médico.

 

Referencias:

Currie, J., Stabile, M., & Jones, L. (2014). Do stimulant medications improve educational and behavioral outcomes for children with ADHD?. Journal of health economics, 37, 58-69.

Instituto de Salud Pública [ISP] (2016). ISP informa sobre efectos adversos por mal uso de fármacos estimulantes del sistema nervioso central. Recuperado de http://www.ispch.cl/noticia/23105

National Collaborating Centre for Mental Health (2008). Attention deficit hyperactivity disorder. Diagnosis and management of ADHD in children, young people and adults. London (UK): National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE);(Clinical guideline; no. 72). Recuperado de: https://www.guideline.gov/summaries/summary/14325/attention-deficit-hyperactivity-disorder-diagnosis-and-management-of-adhd-in-children-young-people-and-adults

Valverde, M. A., & Inchauspe, J. A. (2014). Alcance y limitaciones del tratamiento farmacológico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad en niños y adolescentes y Guías de Práctica Clínica: una revisión bibliográfica. Revista de la asociación española de neuropsiquiatría, 34(121), 37-74.

 

Otros sitios recomendados:

http://www.ispch.cl

http://www.navarra.es/NR/rdonlyres/47EADFE7-470B-4BC7-B903-373C2E834804/278105/Bit_v21n6.pdf

http://www.parentcenterhub.org/repository/atencion/       (ver versión en español)

http://www.crececontigo.gob.cl/