Problemas de Conducta niños

Mi hijo/hija tiene problemas para controlarse… ¿Por qué? ¿Qué hago?

Etiquetas: problemas de conducta, hiperactividad, déficit de atención, oposicionismo, habilidades parentales.

foto web problemas de conducta niños

Los seres humanos, y en especial aquellos cuya personalidad está en estado de máximo desarrollo (niños, niñas, y adolescente), son altamente sensibles a lo que les rodea. Sus conductas son reacciones o respuestas a su contexto más que la expresión de problemas internos, trastornos, o enfermedades.

Los niños y niñas pueden presentar problemas de control que interfieren la convivencia tanto con otros niños como con otros adultos; en la casa y en la escuela. La clave es tratar de proveerles de un contexto en el que florezcan!

Antes de pensar que tu hijo/hija tiene una enfermedad o trastorno, considera estas preguntas y comentarios breves:

¿Te parece como si tuviera un motor, incluso después de correr y saltar todo el día?

Considera si no tuvo demasiada estimulación por un día. Muchas actividades, muchos juguetes para elegir, muchos programas de TV, videojuegos, cumpleaños… pueden ser fuente de diversión, pero también de cansancio acumulado. Dale a tu hijo o hija tiempo de descanso, aunque sea 30 minutos al día, libre de estímulos, y ve qué pasa.

¿Tiene una debilidad por “lo prohibido”? ¿No logra decir “basta”?

Para una niña o niño, en especial si tiene menos de 4 años es muy difícil, sino imposible resistirse a la tentación de hacer algo “prohibido”, o satisfacer un deseo. Esto no es un problema de control de impulsos. Si te parece que no es adecuado, o ya comieron suficiente chocolate… prueba sacarlo de su vista! Con algo de suerte, se olvidará más pronto; y todavía más si lo invitas a prestar atención a otra cosa. A veces hacer una cara ridícula o juguetona basta.

Los niños también necesitan consistencia, para saber qué esperar y qué no. ¿Será que cuando está con su tía sí puede jugar Tablet y comer? ¿Es que a veces tú mismo(a) no eres consistente?

¿Está irritable?

Le duele algo? ¿Ha comido bien? ¿Tiene sed? ¿Sueño? Cuando a un niño le duele la cabeza no piensa: “necesito dormir más horas e hidratarme”, ni menos aún “necesito una aspirina”. Lo más probable es que simplemente exprese su malestar con irritabilidad, o empiece a hacerle la vida imposible a demás.  Los niños no pueden detectar tan bien sus necesidades como lo hacen los adultos; necesitan de nuestra ayuda para ello. Intenta ponerle palabras a lo que les pasa.

¿Exagera? ¿Grita y Chilla?

Para los adultos, manejar la frustración, la rabia u otras emociones intensas es más fácil que para el niño. Los adultos tenemos más palabras para expresarnos, y más recursos para autoabastecernos. Antes de castigar o ridiculizar, prueba escuchar, y decir lo que ellos aún no pueden.

¿No se queda quieto?

Los cuerpos de los niños están fabricados para moverse, no para estar sentados. Necesitan correr, andar en bici, arrastrarse, saltar, hacer carreras… En vez de retarlo por hacer lo que su cuerpo les pide que hagan, verifica que hayan tenido tiempo suficiente de moverse durante el día… o invítalos a dar una vuelta.

¿Se le ocurre pintar las paredes y hacer otros “proyectos”?

Los niños preescolares “sanos” son aquellos que desarrollan la iniciativa propia. Paciencia: llegará el tiempo en que estos “planes” se canalicen de formas más aceptables por los adultos. Lo sentimos; por ahora es un mal necesario. Un poco de guía les ayudará… ¡pero no sepultes su espíritu emprendedor!

¿Le gusta “llevar la contra”?

Igual que antes: paciencia. ¿Te gustaría que con el tiempo logren formarse sus propias opiniones, y tomar sus propias decisiones? ¿Qué siga su propio camino? Es parte de la naturaleza de nos niños preescolares el que quieran hacer las cosas por ellos mismos. La mala noticia es que en esta etapa a veces sus opiniones suenan absolutamente absurdas. La buena noticia es que está desarrollando su autonomía.

¿Le gusta “provocar”, “oponerse”, “desafiarte”?

A veces los niños provocan como una manera de buscarse un compañero de juegos. Te esconden un zapato, toman tu celular. Se cree que muchas veces estas provocaciones son un deseo profundo de conectarse contigo y otros adultos importantes para ellos; estas conductas provocativas disminuyen muchísimo cuando los niños tienen posibilidades de jugar con sus padres durante el día.

¿Mal genio?

Se ha visto que las emociones se “contagian”. Los niños son especialistas en notar e imitar el estado de ánimo de sus padres, hermanos, o tíos que les rodean. Lo bueno es que también notan e imitan cuando los que estamos alrededor estamos tranquilos y calmados, de buen ánimo y felices de estar en la compañía de otros.

 

Recuerda que no estás sólo(a): Lo más importante es tratar de generar colaboración entre todos aquellos interesados en cuidar a tus hijos. Se necesita una comunidad para criar un niño(a).

A veces los problemas persisten a pesar que sentimos que ya hemos intentado todo. No olvides también que en CEAP-V contarás con ayuda especializada de nuestro Equipo de Psicólogos.

Consulta sobre nuestro Programa de Apoyo a la Crianza.